miércoles, 3 de septiembre de 2014

Pollo agridulce fácil y ligero





Como esto siga así, voy a terminar escribiendo un libro sobre las muchas maneras de preparar pechuga de pollo al estilo oriental. Entre la obsesión de mi hijo por la cocina asiática y el pollo y la mía por hacer recetas diferentes, cada vez que encuentro una receta china, india, japonesa o tailandesa con pechuga de pollo, no puedo resistirme a probarla. Ya lo habéis visto en el compilatorio de recetas originales para hacer con pollo. Así que, cuando vi, en uno de mis blogs favoritos, Closet cooking, un pollo agridulce distinto del que se suele comer en los restaurantes chinos (que no nos gusta), decidí hacerlo de inmediato. 


En la foto veréis un montón de ingredientes. Realmente no son necesarios todos, pero yo tenía todas las salsas que indicaba la receta. Para acompañarlo, utilicé varias latas que tenía en casa. Con un poco de salsa de soja, miel y vinagre sería suficiente. La receta original llevaba kétchup. Yo, al principio, pensé no echarlo y por eso no aparece en la foto. Pero, al final, me pareció que me quedaba la salsa demasiado marrón. Como lo característico de la salsa agridulce es el color rojo, se lo eché. No queda ni de color ni de sabor igual a la salsa agridulce de los restaurantes chinos, pero a mí me gustó mucho más. El pollo tampoco es rebozado, así que es un plato completamente diferente al habitual del mismo nombre.




Yo preparé un kilo de pechugas de pollo, para hacer bastante cantidad. Podéis, si queréis, hacer una cantidad menor. También añadí agua porque nos gusta con mucha salsa. Se puede hacer sólo con menos agua, con lo que quedará más intensa de sabor.

Esta receta se puede preparar también con cerdo, ternera, langostinos o tofu. Con tofu sería una receta vegana, ya que no lleva lácteos ni huevo.



Ingredientes:
2 cucharadas de aceite de oliva
Un kilo de pechugas de pollo
2 o 3 cebolletas pequeñas (o ½ cebolla mediana)
Una lata pequeña de piña en su jugo
½ taza de brotes de soja
Una lata mediana de champiñones laminados
3 cucharadas de jarabe de agave o miel
3 cucharadas de vinagre de arroz (o de vino blanco)
3 cucharadas de kétchup
2 cucharadas de salsa de soja
Una cucharadita de pasta de chili (o 2 guindillas picadas)
½ cucharadita de ajo en polvo (o un diente de ajo picado)
Una cucharadita de jengibre en polvo (o picado)
2 cucharadas de fécula de maíz (Maizena)
½ taza de agua
Una cucharada de aceite de sésamo (opcional)


Cortamos la pechuga de pollo en cuadraditos. Partimos la cebolleta en rodajas y la piña en trocitos. Reservamos el zumo de la piña. Quitamos el líquido de los brotes de soja (si tuvieran) y los champiñones.












Hacemos la salsa, mezclando la miel, el vinagre, el chili o guindillas, el zumo de piña, el ajo y el jengibre. Disolvemos la fécula de maíz  en agua y mezclamos con el resto de la salsa. Yo estaba un  poco despistada y eché la fécula con lo demás, pero es mejor hacerlo por separado, porque se disuelve más fácilmente.






Calentamos en una sartén grande el aceite. Doramos el pollo por todos los lados, unos 3 o 4 minutos, hasta que esté bien hecho. Añadimos las verduras. Revolvemos y echamos la salsa. Lo dejamos hacer hasta que espese la salsa, un par de minutos. Podemos añadir más agua si queremos.


















Servimos sobre arroz cocido. Yo utilicé basmati. Una vez servido, podemos echar unas gotitas de aceite de sésamo por encima. A mí me encanta el sabor que le da.











4 comentarios:

  1. Me encantan todas las recetas orientales que nos traes. Esta ya está apuntada en pendientes :)
    besos

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  2. Me encantan la comida oriental, y si es casera aún más!!! Un besoo

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