viernes, 8 de enero de 2016

Tarta de torrijas mejorada (y feliz 2016)





Los dos últimos años han sido muy complicados para mí, especialmente el 2015. Desde que tenía 5 meses mi hijo Ulises ha tenido problemas neumológicos, que se han ido agravando con el paso del tiempo. La causa todavía no está clara, pero ha ido perdiendo capacidad pulmonar hasta necesitar estar conectado a una máquina de oxígeno todo el día. En septiembre, los médicos nos dijeron que había que plantearse un doble trasplante pulmonar, para lo que tendríamos que trasladar nuestra residencia a Barcelona. No lo dudamos, volvimos a Tenerife a arreglarlo todo, y a finales de octubre ya estábamos viviendo en Barcelona.

Nos habían dicho que  el periodo de espera medio para un trasplante de este tipo era entre 6 meses y un año. Pues bien, a los 5 días de estar Ulises en la lista lo llamaron para el trasplante. Esto fue el 8 de noviembre. La operación se complicó y tuvo que estar 5 semanas en la UCI. Por suerte, todo se fue solucionando y el 22 de diciembre le dieron el alta. Ahora va mejorando día a día.

Con todo esto, el blog lo he tenido completamente abandonado. De hecho, la receta de las galletas otoñales la publiqué desde la UCI. Tenemos, Ulises y yo, recetas fotografiadas de antes de venir a Barcelona que no sé si escribiremos algún día. Todavía estoy agotada de las semanas tan difíciles que hemos pasado.

En estas circunstancias, ni me planteé hacer un roscón de Reyes. Veía en facebook las fotos que ibáis poniendo con mi receta, como estas de Olga y Ana, y me daban un montón de envidia.




En mi familia, siempre hemos desayunado el día de Reyes con un roscón recién hecho (y comprado en alguna de las pastelerías de Sada). Algunas veces hemos estado tentados de comprar alguno de los muy famosos que hay en La Coruña (como el de Glacé), pero siempre pensamos que el roscón está más rico muy fresco. Me imaginaba que en Barcelona tenía que haber roscones riquísimos. Busqué en internet y ponía que el de Escribá era de los mejores de España. Llamé para encargar uno y recogerlo el 6 por la mañana. 

Ya me pareció raro que me pidieran la visa por teléfono. Me lo cargaron antes de decirme el precio, 40 euros por un roscón mediano. Me pareció una barbaridad, pero ya no había vuelta atrás.

Esa tarde disfrutamos en Barcelona de una cabalgata de Reyes maravillosa. Ya no me volví a acordar del roscón y de lo que me habían cobrado.









Cuando vi el roscón al día siguiente no me lo podía creer. Era diminuto, tostado en exceso y completamente insípido. No llevaba ni agua de azahar. Bollería mala. No creo que los de Mercadona o Lidl estén peor que ese. Y, ni siquiera, estaba recién hecho. Un auténtico timo. Tan tonta me sentí que ni saqué una foto. Me daba vergüenza haber hecho el primo.

Como me quede con tanta frustración, tenía que hacer algo de postre. Vi unas rebanadas de pan payés que se me habían quedado secas y decidí hacer una tarta de torrijas. Yo creo que fue porque el otro día leí una frase en facebook que me hizo mucha gracia: "O separan más el roscón de Reyes de las torrijas o a mí no me da tiempo a ponerme a dieta".




Ya tenía la receta en el blog, pero tenía poco pan y poca leche, así que improvisé. El resultado fue todavía mejor que la otra vez. Como no esperaba publicarlo, no saqué ninguna foto. Pero me habéis pedido la receta al verlo en las redes sociales, así que aquí está. Básicamente he hecho corta y pega de la otra publicada. Para ver las fotos de todo el proceso, podéis ir allí.

Se hace muy rápido. Yo tenía roast beef en el horno cuando empecé a prepararla. La metí en el horno a la vez y la saqué antes. La comimos tibia, aunque me gustó más, por la tarde, fría de la nevera.

Quiero aprovechar esta entrada para daros las gracias por haberme acompañado durante estos tres primeros años del blog. Me ha dado muchas satisfacciones y os he sentido muy cerca, incluso he hecho nuevas amistades. Siempre me he sentido ciudadana del mundo, pero ahora más que nunca. Cuando veo el mapa mundi en el blog, con luces que se encienden tanto en lugares cercanos como lejanos, me emociono. Espero que el nuevo año llegué cargado de recetas y de felicidad, para mi familia y para las vuestras.




Ingredientes:
5 o 6 rebanadas de pan payés (preferentemente duro)
1/2 litro de leche
Un limón
6 huevos
200 g de azúcar blanquilla (más una cucharada para espolvorear)
200 ml de nata líquida para montar
10 g de mantequilla a temperatura ambiente
Canela molida


Encendemos el horno a 175º sin gratinador.

Ponemos la leche al fuego con la cáscara del limón. Cuando empiece a hervir, retiramos del fuego.

Cortamos el pan en rebanadas de aproximadamente un centímetro de grosor. Cubrimos el pan con la leche. Dejamos un rato hasta que absorban la leche. Si vemos que nos quedan algo secas, podemos echar más leche. No hace falta que la volvamos a hervir. Lo importante es que no quede ningún trozo de pan seco, porque estaría duro al final.

Batimos los huevos con el azúcar. Añadimos la nata líquida y batimos un poco más, pero no tiene que espesar.

Untamos un molde de tarta con la mantequilla. Colocamos los trozos de pan. Tienen que estar bien humedecidos, pero sin chorrear leche. Encajamos el pan en dos capas, intentando que las rebanadas no queden arrugadas ni rotas. Está bien que quede algún hueco entre los trozos de pan, porque así da más aspecto de torrijas. Por encima de cada capa de pan espolvoreamos con canela molida.

Vertemos por encima la mezcla de huevo, azúcar y nata. 


Horneamos cubierta con papel de hornear hasta que cuaje, unos 20 minutos.

Sacamos y espolvoreamos con azúcar. 









Una vez tibia, se desmolda muy fácilmente. Podemos comer tibia, a temperatura ambiente o fría.












6 comentarios:

  1. Hola Marga:
    ¡¡¡Qué entrada más emocionante la tuya !!!!
    Muchas Felicidades a Ulises porque es un campeón y a tí un besazo bien gordo por ser una madre luchadora, menuda situación habéis vivido.
    Ya me extrañaba allá por el mes de Octubre cuando publiqué el revuelto de verduras al estilo oriental y te lo comenté que no me dijeses nada, jaja como para verduritas estabas tú con la que tenías encima.
    Te deseo un 2016 cargado de salud,y que te comas el roscón hecho por tí cualquier otro día del año y lo disfrutes. Así compensas el timo de roscón que te vendieron, comprendo tu rabia perfectamente.
    Tu tarta de torrijas, igualmente deliciosa, de las que una va cortando y cortando y al día siguiente con los sabores más amalgamados, tiene que estar sublime.
    Lo dicho, besotes bien gordos para los dos.

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    Respuestas
    1. Gracias, Nuria.

      Pues vi la entrada y me encantó. Quise comentarla desde el móvil, pero tuve algún problema que ahora no recuerdo.

      Un beso grande,

      Marga

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  2. Hola !! Pues me alegro de que todo te vaya mejor y espero que dure mucho!! la tarta es una maravilla y novedosa totalmente para mí. Un beso y nos seguiremos viendo que el año es largo!!

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    1. Gracias, Elisa.

      La tarta es invención, aunque hay cosas parecidas.

      Nos seguimos viendo por aquí.

      Un beso,

      Marga

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  3. Querida Marga, soy Rebeca, trabajé en la tienda de Chusa . Me ha emocionado mucho lo que has contado de tu hijo, casi no puedo escribir porque estoy llorando, me alegro que todo haya ido bien y que Ulises pueda hacer vida normal. Un beso muy grande. La tarta tiene una pinta espectacular .

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    Respuestas
    1. Hola Rebeca, me acuerdo bien de ti.

      Un beso muy fuerte

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