domingo, 22 de septiembre de 2013

Tallarines con hojas de moringa





Hay una frutería en el sur de Tenerife que, cada vez que voy, me encuentro con verduras desconocidas para mí. Algunas veces son verduras de las que había hablar o que había probado en algún restaurante, pero que nunca había visto a la venta. Pero otras, son verduras que no sabía ni que existían. Esto último es lo que me pasó esta vez. Así que volví a casa con ocra, pepino (o melón) amargo y moringa.

Desde la misma frutería, miré con el móvil en internet. Vi que había bastantes recetas con estas verduras, así que no lo dude. Pensé que al volver a casa buscaría cómo hacerlas. 

Iba con una amiga. Después de la frutería nos fuimos a comer a un restaurante libanés, con vistas a la playa, donde estuvimos de maravilla y tomamos unos platos muy ricos. Allí intentamos recordar los nombres de las verduras y, a las dos, se nos habían olvidado completamente. Así que lo complicado ha sido volver a averiguar los nombres, dado que no me aparecían en las búsquedas del móvil. Toda una odisea. 




La primera que cociné fueron las hojas de moringa. La moringa se usa en la medicina tradicional de la India. Podéis ver aquí algunas de sus propiedades. Por todas ellas, se le llama el árbol de la vida o árbol milagroso y se está utilizando para prevenir la desnutrición. Es un árbol grande, del que se pueden comer las flores, las hojas, las raíces y las vainas. Las vainas también las vendían en la frutería y eran muy largas, como entre 30 cm y medio metro. Las hojas se pueden comer crudas y son un poco picantes. 

Mi primera idea fue comerlas en ensalada. Buscando recetas, me encontré en un blog de viajes culinarios, CC Food Travel, una crónica sobre un viaje a las Maldivas. Allí contaban que habían comido thelifai. El thelifai son hojas de moringa fritas con chile, ajo y pescado seco. Pensé que era buena idea. En lugar de pescado seco, usaría anchoas.

También había comprado, en la frutería, unas guindillas negras. Decidí usarlas. La guindilla negra se utiliza seca en la comida mexicana y se denomina chile pasilla. Al final, solo usé un trocito pequeño porque pican bastante.




Así que, con estos ingredientes y un poco de ajo, preparé un salteado. El problema es que se me quedó en nada, por lo que hice unos tallarines para acompañarlo. La mezcla, buenísima. Y si usáis tallarines frescos, como los de la receta de pasta fresca integral, todavía quedará mejor. 

No os preocupéis si no tenéis hojas de morilla, podéis preparar este plato con espinacas o berros y quedará igualmente rico. 


Ingredientes:
Un manojo de hojas de moringa (o espinacas crudas o berros)
3 o 4 dientes de ajo
Una lata de anchoas
Una guindilla
3 cucharadas de aceite
100 g de tallarines 




Cocemos los tallarines en agua con sal el tiempo indicado en el paquete. Yo usé de huevo, pero se puede usar cualquier variedad. Ya sabéis que varían los tiempos de cocción. Una vez hechos, escurrimos.






Quitamos todas las hojas de moringa de las ramas, lavamos y escurrimos.

Pelamos los ajos y los partimos al medio. Picamos la guindilla. 

Ponemos una sartén grande con aceite al fuego. Doramos el ajo y la guindilla. Añadimos las anchoas y deshacemos con ayuda de una cuchara de palo. 




Incorporamos las hojas de moringa y salteamos hasta que están muy oscuras y reducidas.



 


Añadimos la pasta y mezclamos con cuidado. 








Servimos calientes.












4 comentarios:

  1. Desconocía la receta, pero por lo que veo tiene muy buena pinta :D

    Bss
    Con Especias

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    1. Son muy ricas, pero dificiles de conseguir. Un beso,

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  2. Estos tallarines tienen que estar increíbles de buenos :)
    besos

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    Respuestas
    1. Lo están. La pena es que las hojas de moringa se reduzcan tanto. Un beso,

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