domingo, 7 de abril de 2013

Panna cotta “super light” de té chai





La panna cotta es un postre tradicional italiano. Es como un flan blanco, de textura gelatinosa (un poco como el flan de sobre). Su nombre significa “nata cocida” y ese es su ingrediente fundamental, la nata. En esta versión super light no aparece la nata, pero creo que podemos seguir usando el nombre, ya que la forma y la textura lo recuerdan.

Yo probé la panna cotta por primera vez en un hotel del sur de Tenerife. Estaba con mi familia y en el buffet de postres de la cena, mi hermana la cogió. Dijo que estaba buenísima. Repetimos todos los días. Después supe que era panna cotta. Desde entonces, la he visto en muchos sitios.

Tenía ganas de hacer una versión light de la misma. Como la nata se cuaja con gelatina, no parecía difícil hacer una versión con leche desnatada. Eso sí, habría que ponerle algo que le diera sabor extra, ya que perdíamos el sabor tan rico de la nata.

Pensé que lo mejor sería cuajar alguna bebida que llevara leche. Lo más fácil, un té o café aromático, ya que casi no necesitan ser endulzados. Soy una gran aficionada al té. Lo bebo desde que era bastante pequeña. Mi té favorito es el negro. Ahora a la gente le gusta el té rojo, el blanco, el verde. A mí me gustan todos, pero mi preferido, con mucha diferencia, es el negro. Eso sí, que sea bueno. Y entre los negros, el Earl Grey. Nunca me canso de tomarlo. Llevo años y años bebiéndolo y me sigue encantando. Así que pensé en hacerlo de Earl Grey. Pero me apetecían más especias, así que opté por el Chai.

El chai es una mezcla de té y especias del sur de la India. Es habitual tomarlo hecho en leche, aunque también se puede hacer en agua. Yo lo tomé por primera vez en un restaurante indio que ya cerraron. Para mí era “té indio en leche”. Años después me enteré de que se llamaba chai. Ahora está empezando a ser popular y lo sirven en muchos sitios. También lo venden ya preparado, suelto o en bolsitas. El que yo he usado para esta receta lo compré en Londres, en una tienda cerca de Covent Garden, que se llama The Tea House. Conozco esa tienda desde hace muchos años, cuando una amiga que vivía en Londrés me trajo un té y una latita de metal (que aún conservo). Cuando voy a Londres, me gusta ir allí a comprar té. Su Earl Grey es de mis favoritos. Tienen también un Chai Rooibos. Yo os voy a dar los ingredientes para hacer vuestra propia mezcla chai. Solo os pido que uséis un buen té negro. Si no os gusta el té negro, podéis usar té verde. También podéis usar té sin teína o rooibos. Si os falta algún ingrediente, no os preocupéis. Cada mezcla chai es diferente. También hay quien le pone anís estrellado. Yo eché más semillas de cardamomo porque me encanta su sabor.

Se puede sustituir la leche desnatada por leche de soja. Si no lo queréis hacer light, cambiar la leche desnatada por leche entera o nata líquida. También podéis sustituir el sucralín por azúcar.

Con las cantidades que doy, salen ocho panna cottas individuales. Es habitual hacerlas individuales, con forma como de flan redondeada. Como no tenía moldes, usé unas tazas de té bastante redonditas por dentro y me quedaron muy bien.

Ingredientes del té chai:
2 cucharadas de té negro (o cuatro bolsitas de té negro bueno)
8 semillas de cardamomo
4 clavos
1 o 2 granos de pimienta negra (opcional)
Un trocito pequeño de canela en rama
Un trozo pequeño de jengibre fresco (opcional)
Ingredientes de la panna cotta:
2 cucharadas de mezcla de té chai
1 litro de leche desnatada (o leche de soja, entera o nata líquida)
Una cucharada de Sucralín (o 4 cuchadas de azúcar)
12 hojas de gelatina


Calentamos la leche en un cazo al fuego. Cuando hierve, apagamos. Retiramos la nata que se haya formado en la superficie y echamos el té. Dejamos reposar 10 minutos.



Ponemos la gelatina en un poco de agua.



Una vez que han pasado los 10 minutos, colamos la leche.




Le añadimos la gelatina escurrida y damos vueltas para que se disuelva bien.



Repartimos entre las tacitas.




Una vez tibio, metemos en la nevera. Tiene que enfriar unas tres o cuatro horas para que cuaje bien. Para desmoldarlas, sumergimos la taza durante unos segundos en un recipiente de agua hirviendo.



Con un cuchillo afilado podemos separar el borde de la taza. Damos la vuelta en un plato de postre.



Podemos servirla espolvoreada de canela.



También con algún otro dulce light, como este merengue.



O, de mi manera favorita, con un poco de sirope de agave (o miel) por encima.




2 comentarios:

  1. ¡Wow! Este postre también lo intentaré... amo el chai. ¡Gracias por postear con tan excelentes gráficos!

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