martes, 16 de abril de 2013

English muffins (panecillos blancos ingleses)





Tras los bagels y los scones, no podía resistirme a hacer mis otros panecillos “anglo” favoritos, los english muffins. Son unos panecillos redondos, muy blanquitos y blandos. Están tostados por la cara superior e inferior, pero los laterales permanecen blancos. Esto es así, porque se cocinan en una sartén y no en el horno. Se inventaron en el siglo X y era un alimento de las clases más desfavorecidas, pero se hicieron populares, por su rico sabor, en el siglo XVIII. Se consumen en todos los países de habla inglesa, aunque solo se llaman english muffins fuera del Reino Unido. Se suelen tomar tostados, tanto con mantequilla y mermelada como rellenos.

En España son muy difíciles de encontrar. Aquí en Tenerife, los podemos comprar congelados en algunos supermercados ingleses, pero para mí no están tan ricos como los que compro en Estados Unidos, de la marca Thomas.

Donde sí se pueden comer y me encantan es en McDonalds. Sí, habéis leído bien, en McDonalds. En el menú de desayuno, de algunos de sus locales, sirven english muffins. Se pueden pedir solos, tostados, con aceite de oliva o mantequilla. También como bocadillito, con bacon (o salchicha), huevo y queso. Yo lo suelo tomar cuando estoy de viaje y llego pronto por la mañana a la T4. Me acerco a McDonalds y me tomo dos. Sí, DOS, de los de bacon.

A veces me he traído alguna bolsa de Estados Unidos y la he congelado. Pero nunca se me había ocurrido hacerlos. Ha sido fácil y me ha encantado. El proceso es un poco lento, pero creo que vale la pena. Los congelaré y los iré dosificando. Me encanta tomarlos en el desayuno con crema de queso tipo Philadelphia y mermelada, especialmente de jalapeños.




Busqué varias recetas en internet. Todas eran distintas. Al final me decidí por la que me inspiraba más confianza. Es del blog Alaska from Scratch. Ya cuando preparé la masa, vi que las medidas eran raras y que me iba a quedar muy suelta. Como tenía mucho interés en que me saliera bien, no seguí mi instinto y la hice tal cual. Fue un error. Al final, tuve que rectificar de harina. Y rectificar en este caso fue echar un 50% más de harina de la que marcaba la receta.

Aunque los english muffins tienen un tamaño bastante estándar, yo los hice de dos tamaños. Unos normales (grandes), para hacer bocadillos en los que quepa un huevo y unas lonchitas de bacon, y otros pequeños. 





Los pequeños son para poder tomar unas tostaditas, a media tarde, sin mucho remordimiento.


Ingredientes:
750 g harina de fuerza
65 g de mantequilla derretida (o margarina)
Una cucharada de azúcar
Dos tazas de leche tibia (de soja o vaca)
Una nuez de levadura prensada
Un huevo batido
½ taza de harina de trigo
½ taza de harina gruesa de maíz (cornmeal)
Una cucharadita de sal




En un bol mezclamos con una cuchara la mantequilla, el azúcar y la leche. Disolvemos la levadura. Dejamos reposar cinco minutos.

Ponemos en otro bol la harina de fuerza con la sal. Hacemos un agujero en el centro y echamos la mezcla de líquidos y el huevo. Vamos amasando de fuera hacia dentro, incorporando poco a poco la harina al líquido. Cuando tenemos una masa uniforme, la dejamos reposar, cubierta con un paño o papel film, en un sitio templado. La dejamos reposar una hora.

Yo, últimamente, si hago masas a mano (y no en la máquina de pan) las dejo reposar en el horno. Lo enciendo a 25º y pongo agua en una bandeja inferior, para que se cree un ambiente húmedo. Si lo hago de esta manera, no cubro la masa, simplemente la pongo en un recipiente donde tenga espacio para crecer.

Mezclo la ½ taza de harina de trigo con la de maíz en un cuenco.

Una vez que ha pasado el tiempo y la masa ha doblado su volumen, la echamos sobre una superficie enharinada con la mezcla de harinas. 

Extiendo con un rodillo (sin amasar), hasta dejarlo de una altura como de 2 cm. 



Espolvoreo con harina y corto círculos de masa. 




Yo hice grandes y pequeños. 

Los círculos de masa  los enharinamos con la mezcla por arriba y abajo. Los colocamos en una bandeja de horno cubierta por papel de hornear (o engrasada). 




Los dejamos doblar su volumen otra vez en un sitio tibio. Tardan de 20 minutos a media hora. Yo volví a meterlos en el horno a 25º y con la bandeja de agua debajo.







Una vez que están listos, ponemos una sartén grande al fuego. Cuando está caliente, ponemos el fuego al mínimo. Colocamos los muffins que nos quepan y dejamos que se hagan entre 10 y 12 minutos por cada lado, hasta que estén bien tostados. Los pequeños tardan unos 5-7 minutos por cada lado. 






Los vamos haciendo por tandas y volviendo a colocar en la bandeja de horno.










Cuando estemos ya con la última tanda, encendemos el horno a 150º (ya sin bandeja de agua). 

Una vez hechos todos los muffins, los metemos en el horno 5 minutos. Es importante controlar el tiempo. Solo es para que se terminen de secar. No queremos que se doren. Lo bonito es que esté tostado y enharinado por arriba y blanco por los bordes.




Yo os recomiendo que congeléis los que no vayáis a consumir enseguida. Así los podréis disfrutar durante más tiempo. Normalmente se toman abiertos al medio y tostados, así que no importa que estén congelados.















2 comentarios:

  1. Hola! buscándolos por la red, he dado con tu blog...me gusta la idea de hacerlos pero creo que voy a sustituirlos por el pan de la marca THINS, ya se que no son iguales pero nos conformaremos con eso jejej

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  2. Hola Vanesa, yo soy feliz con unos thins. Y, si son con queso fresco y mermelada hero diet, ya me muero de gusto.

    Un beso y nos vemos el lunes,

    Marga

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