sábado, 1 de marzo de 2014

Judías verdes (habichuelas) con salsa de tomate





Hoy traigo una receta básica de comida tradicional. Dudaba si ponerla, de lo simple que es. Pero está tan rica que me daba pena no compartirla con vosotros. Además, nunca se sabe. A veces las recetas más sencillas son las que más éxito tienen. Fijaros que también dudaba en colgar la entrada de las castañas cocidas con anís y, en poco tiempo, se convirtió en una de las más vistas del blog.

En casa comemos muchas judías verdes. Nos gustan a todos. Muchas veces simplemente aliñadas con aceite y vinagre, otras con huevo duro y una ajada. Ya he publicado también la receta de judías verdes con palitos de cangrejo. Lo que me gusta de la receta que pongo hoy es que el tomate le da más consistencia de guiso y, al llevar también huevo cocido, se puede tomar incluso de plato único.

Yo use judías verdes frescas, pero no hay ningún problema en utilizarlas congeladas. Para prepararlas así prefiero las alargadas que las planas, pero se pueden utilizar también. 


Ingredientes:
½ kg de judías verdes
800 g de tomate triturado (de lata o no)
1/4 de cebolla grande
Una cucharada de orégano seco
Una cucharada de azúcar
2 cucharadas de aceite
2 guindillas pequeñas secas
Una pastilla de caldo de carne (opcional)
4 huevos
Sal





Tendremos que preparar, de manera independiente, la salsa de tomate, las judías cocidas y los huevos cocidos. Empezamos por la salsa de tomate, ya que es la que tarda más tiempo en hacerse.

Como os explicaba en la receta de albóndigas en salsa de tomate, yo echo todos los ingredientes en frío. Así, ponemos al fuego una cazuela o sartén (que pueda tapar) con el tomate, la cebolla, el orégano, el azúcar, el aceite, las guindillas y la pastilla de caldo. Cuando hierve, bajamos un poco el gas y la tapamos, aunque dejando una rendija para que salga el aire. Si no la tapamos, va a manchar toda la cocina. Removemos de vez en cuando para que no se nos pegue. Necesita unos 25-30 minutos para estar lista.












Colocamos los huevos, en un cazo, cubiertos de agua fría y con un poco de sal a fuego lento. Pongo la sal porque he leído que impide que los huevos se rompan. A mí no se me rompen nunca. Otro truco es ponerlos en agua fría y fuego suave. Si se ponen de repente en agua caliente, se romperán por el cambio brusco de temperatura. Los tenemos unos 15 minutos a fuego muy suave.






Limpiamos las judías, partimos al medio (o en tres trozos) y lavamos.




Para las judías, ponemos al fuego una cazuela con agua y sal. Cuando hierve, echamos las judías y dejamos hacer 10 minutos. Pasado ese tiempo, escurrimos. 










Ya habrán pasado unos 25 minutos desde que pusimos la salsa de tomate al fuego. Probamos y rectificamos de sal. Retiramos la cebolla. Añadimos las judías cocidas y dejamos que se haga todo junto unos 5 minutos.






Ponemos los huevos en el cazo bajo el chorro de agua fría para que enfríen. Una ver fríos, los pelamos y lavamos. Cortamos como en gajos.






Servimos las judías con tomate decoradas con el huevo cocido.










4 comentarios:

  1. Esta receta en casa nos encanta, la hago muy parecida. Yo la tengo pendiente de publicar.
    Siempre pasa lo mismo, lo que menos te piensas es lo que más se ve.
    bsss

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    1. Es que una de esas recetas clásicas que siempre apetece. Un beso,

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  2. Qué plato más rico!!! La próxima vez lo prepararé así :)
    Y tienes razón, a veces lo más sencillo es lo más buscado ;)
    besos

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    1. Ya, es así. A veces nos complicamos innecesariamente.Un beso,

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