lunes, 9 de diciembre de 2013

Galletas de mantequilla para decorar (y el desastre de la masa preparada de Ikea)





Estas navidades tenía muchas ganas de decorar galletas. No me importaba hornearlas, pero me daba una pereza inmensa preparar la masa. Cosa absurda porque se tarda cinco minutos en hacerla. El año pasado compré en Ikea unas galletas de jengibre para colgar con forma de corazones y estrellas. Estaban muy ricas y quedaron muy bonitas. Con ellas decoré mi lámpara. Cuando vi este año que vendían la masa ya preparada me pareció una idea estupenda. Aunque la masa sean literalmente 5 minutos lo que se tarda en hacer, son tres días los que se necesitan para hacer unas galletas sin muchos agobios. El primer día para el amasado, el segundo para el horneado y el tercero para el decorado.




Compré cuatro paquetes de masa, con la intención de no preparar yo ninguna. La había probado otro día antes, pero había hecho las galletas un poco a lo loco y me habían salido regular. Decidí que haría todos los pasos como si fuera masa casera. Así que preparé dos paquetes. Estiré la masa, hice láminas y las metí en la nevera a reposar. 








Al día siguiente, corté las galletas y las horneé. 








Fue un desastre total, las galletas crecían como si fueran bizcochitos y se deformaban completamente, juntándose unas con otras. Fuera del horno, se desinflaban y quedaban hundidas en el centro. Estaba desesperada. Yo, que había hecho hasta galletas piruleta y galletas dobles para conseguir galletas con forma de montones de regalos, veía todos mis proyectos decorativos arruinados.











Eran todo lo contrario de las galletas que me gustan, uniformes y con los bordes bien marcados, así que me puse a preparar masa para hacer unas galletas decentes. Primero para galletas de mantequilla con una receta que no me falla nunca. Después haría también para galletas de frutos secos, en este caso utilizando nueces de pecán.




Las galletas con la masa casera quedaron perfectas. Esto me animó y, al final, horneé también los dos paquetes restantes de Ikea. Si no los usaba ya, iba a terminar tirándolos. Pensé que al decorarlas podría arreglarlas un poco. Esto fue verdad y quedaron unas galletas muy bonitas como podréis ver en la entrada de Galletas de Navidad decoradas con glasa rápida “El festín de Marga”, que publicaré en cuanto acabe de escribirla. En esta segunda (o tercera) hornada hice sobre todo galletas pequeñitas que me parecía que se deformarían menos. No fue así. Pero también las pude "salvar" con la decoración.







La receta de la masa para galletas de mantequilla para decorar la he tomado, como todas las otras recetas de masas de este tipo que uso, del libro "Cookie Craft" de Valerie Peterson y Janice Fryer. Quedan unas galletas muy resistentes, pero ricas y crujientes. He probado otras recetas de galletas de mantequilla para decorar que quedan muy muy duras. Claro, resisten muy bien la glasa, pero es como comer cemento.

Si queréis ver con más detalle el paso a paso de cómo cortar y hornear galletas, podéis ver la entrada de galletas de chocolate para decorar con forma de corazón.


Ingredientes:
3 tazas de harina blanca de trigo
Una taza de azúcar blanquilla
Un huevo 
250 g de mantequilla
½ cucharadita de sal
½ cucharadita de vainilla




Batimos la mantequilla con el azúcar hasta tener una textura de pomada.






Añadimos el huevo y la vainilla. Seguimos batiendo hasta conseguir una textura cremosa.






Finalmente, incorporamos la harina con la sal poco a poco. Mezclamos hasta tener una masa homogénea.








Dividimos la masa en dos trozos. Hacemos una bola con cada uno.




Colocamos sobre la encimera un trozo de papel de hornear. Colocamos encima una bola de masa. La aplastamos un poco con las manos. Cubrimos con papel filme y estiramos con un rodillo por encima del papel film. Con esto conseguimos que no se nos pegue al rodillo, que quede una lámina lista para guardar en la nevera. Estiramos la masa hasta que tenga un grosor como de ½ centímetro. No importa la forma de la lámina porque adaptaremos los cortadores a dicha forma.










Colocamos la lámina con el papel de hornear  y el film encima de una fuente, donde quede completamente lisa.

Dependiendo de cuando vayamos a hornear las galletas la metemos en la nevera o en el congelador. Si las queremos hornear ese mismo día, media hora en el congelador será suficiente. Si las vamos a hornear al día siguiente, o unas horas más tarde, las metemos en la nevera. Las láminas pueden estar varios días en la nevera sin hornear.

Repetimos la operación con la otra bola de masa. Las láminas se pueden colocar una sobre la otra en la bandeja.

Una vez pasado el tiempo de reposo, procedemos a cortar las galletas y hornear.

Cogemos los cortadores que hayamos elegido. En este caso eran motivos navideños, especialmente pinos y regalos. Es mejor repetir varias galletas con una misma forma y no hacer cada una con una forma diferente. Simplificará la tarea de decoración.

Encendemos el  horno a 175º. 

Colocamos papel de hornear sobre la bandeja del horno que vamos a usar, que tiene que ser completamente lisa.

Sacamos una plancha de galletas de la nevera o congelador. Vamos cortando trozos de masa con el cortador y los colocamos sobre la bandeja. Hay que tener cuidado a la hora de pasar las galletas a la bandeja para que no se nos deformen. Si tenemos dificultad para pasar las galletas (cosa que puede pasar las primeras veces), podemos retirar los bordes de masa alrededor de las figuras y hornear en la misma lámina. 

En la fuente de horno, dejamos un poco de separación entre las galletas, aunque estas galletas no crecen apenas.  Para que las galletas no crezcan ni se deformen es importante que estén muy frías. Si vemos que nos hemos demorado mucho al cortarlas (cosa que puede pasar las primeras veces), metemos las galletas ya cortadas 5 minutos en el congelador sobre una bandeja.

Cuando acabamos con una plancha, sacamos la otra y seguimos cortando figuras hasta llenar la bandeja. 

Guardamos los restos que nos quedan de masa porque los volveremos a utilizar.

Metemos la bandeja en el horno aproximadamente 10 minutos, hasta que los bordes se empiezan a dorar.

Mientras las galletas se hornean, juntamos los trozos de masa en una bola y los volvemos a amasar con el procedimiento de papel de hornear debajo y film arriba. Si los papeles de antes están en buen estado, los reutilizamos. Una vez hecha una lámina la metemos, siempre sobre una bandeja, en el congelador.
Cuando sacamos las galletas del horno las dejamos reposar un par de minutos sobre la bandeja de hornear. Transcurrido este tiempo, pasamos las galletas una a una a una rejilla. Si no tenemos, las ponemos en una fuente lisa. No las ponemos en un plato o fuente curva, porque las galletas están todavía algo blandas y cogerían esa forma. El objetivo es conseguir unas galletas muy lisitas y uniformes.

Una vez retiradas todas las galletas, pasamos la bandeja del horno por un chorro de agua fría hasta que esté completamente fría o utilizamos otra, si tenemos. Si la bandeja está caliente, a las galletas se van a inflar con bultos de aire.

Ponemos un papel de hornear sobre la bandeja del horno y procedemos a cortar galletas como la vez anterior. 

Repetimos la operación de estirar, cortar y hornear galletas tantas veces como sea necesario, hasta que se nos acabe la masa. 

Algunas veces, las galletas se ablandan al echar la glasa si no están bien secas. Para arreglarlo podemos hacer un truco (que vi hacer a las de Mensaje en una galleta en Canal Cocina). Una vez que terminamos de hornear las galletas, apagamos el horno. Esperamos de 5 a 10 minutos. Ponemos otra vez las galletas sobre la fuente del horno. Esta vez pueden ir pegadas unas contra otras porque no se van a deformar. Si no nos caben en una bandeja, ponemos las que no falten en otra bandeja. Las metemos en el horno unos 20 o 25 minutos. Transcurrido ese tiempo, las sacamos y estarán totalmente secas. Ya no tendremos problemas con la glasa, a no ser que vivamos en un sitio muy húmedo. En ese caso, tendríamos que tener precauciones especiales a la hora del secado.

Yo siempre dejo pasar un día o dos antes de decorar las galletas. Así no resulta tan agotador y, además, da tiempo a que se asienten las galletas. Si vivís en un sitio húmedo, es bueno que las conservéis en un recipiente hermético para que no se ablanden.








6 comentarios:

  1. No hay nada como lo "home made" 100% pero es verdad que a veces a una le entran tentaciones de usar preparados para aligerar el proceso
    beso

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    1. Sí, es verdad. Y a veces se acierta, pero otras es un desastre. Si queremos aligerar, lo mejor es comprar unas galletas ya hechas que sean ricas, lisas y resistentes. Un beso,

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  2. Menudo paso a paso mas maravilloso!

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    1. Pues cuando lo publiqué, me di cuenta de que no había hecho fotos del cortado y horneado. Estaba agotada!!

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  3. Hola Marga me encanta tu estilo tan hogareño de cocinar. Una duda..cuantas galletas salieron con esas porciones que publicaste? Muchas gracias y mil bendiciones!!

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    1. Frances, depende del tamaño, pero unas 24 grandes.

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