jueves, 27 de junio de 2013

Galletas “sanísimas” de sésamo y almendra





Una amiga me pidió que le hiciera unas galletas. Ha eliminado de su alimentación los alimentos muy refinados y los lácteos. Así que no podían llevar ni azúcar, ni mantequilla ni harina blanca de trigo.

Pensé en hacer unas galletas de avena, pero me apetecía algo más diferente. En el blog de David Lebovitz, al que llegué por casualidad hace unas semanas, vi unas galletas de tahina y almendras. Son una receta israelí, que procede del blog de Natalie Levin. La tahina o tahini es una pasta de sésamo que se usa en muchas recetas de la cocina de oriente medio, por ejemplo en el hummus. Yo, normalmente, lo sustituyo por sésamo molido. También lo hice así en esta receta. 

He hecho muchos más cambios: puse harina de trigo sarraceno, cambié casi todas las cantidades   (aumentando mucho la de almendras), sustituí la mantequilla por aceite y el azúcar por jarabe de arce. Pese a todo, creo que las galletas guardan bastante similitud con la receta original.




El sabor es muy rico, difícil de identificar. Recuerda a las pipas de girasol, a la mantequilla de cacahuete y a otras cosas. No es muy dulce y tiene un toque exótico. A mí me han encantado. Me gustaba tanto la masa cruda que no podía parar de comerla.


Ingredientes:
150 g de harina integral de trigo (o espelta o harina de avena)
150 g de harina de trigo sarraceno
150 g de almendras
150 g de semillas de sésamo tostadas (o tahina)
150 g de aceite de oliva suave
150 g de jarabe de agave (o de jarabe de arroz)
1/2 cucharadita de vainilla
Una pizca de sal




Encendemos el horno a 175º sin gratinador.

En un robot de cocina molemos las almendras y las semillas de sésamo. 




Añadimos las harinas, el aceite, el agave, la vainilla y la sal. 




Mezclamos bien. Podemos usar una amasadora. Queda una masa grumosa.




Añadimos un par de cucharadas de agua, para que la masa quede más uniforme y suave.




Ponemos papel de hornear sobre una bandeja de horno. Hacemos bolitas de masa y las ponemos en la bandeja. La masa está riquísima. Cuidado si empezáis a comer, porque es adictiva.




Las aplastamos con la mano. Deben de quedar irregulares, con aberturas alrededor.




Horneamos durante 10 o 12 minutos hasta que se doran los bordes.




¡Ya veréis qué ricas están!

  













2 comentarios:

  1. Las he probado y además de sanas están buenísimas. Pienso hacerlas, espero que me salgan bien! Maneni.

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  2. Gracias, Maneni!! Ya verás que fáciles son. Un beso,

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