lunes, 4 de marzo de 2013

Pan de semolina y aceite de oliva (con máquina de pan o a mano)





Tenía ganas de publicar una receta de pan blanco, pero que tuviera un toque un poco especial. Así que opté por un pan blanco con semolina y aceite de oliva. La semolina, o sémola de trigo duro, es una harina de trigo más gruesa de lo habitual y con más contenido en gluten.

Yo conocí la semolina hace unos años, cuando me compré una máquinita para hacer pasta casera. Casi todas las recetas la pedían y, la verdad, es que queda muy bien con ella. Por cierto, la pasta casera es facilísima de hacer y el resultado sorprendente de rico, incluso para personas a las que no les gusta mucho la pasta. Una cosa es la pasta y otra, muy distinta, la pasta casera recién hecha. Me estoy acordando de la de harina gruesa de maíz, de la de yogur,… Prometo pronto una entrada de pasta casera.

Desde que la descubrí, he usado la semolina para bases de pizzas y, algunas veces, para panes. La receta que os voy a dar es del libro, del que ya os hablé, “Bread machine easy” de Sara Lewis.  De ese libro, también adapté la del pan de espelta y copos de avena.

Este pan también es muy rico para hacer en el horno con formas diferentes. Es un pan blanco, pero con un toque especial y como artesano, con una corteza muy crujiente.


Ingredientes:
200 ml agua tibia
6 cucharadas de aceite de oliva
Una cucharadita de sal
300 g de harina de fuerza
150 g de sémola de trigo (semolina)
Una cucharada de azúcar
Un sobre de levadura de panadero de acción rápida
Echamos en el recipiente de la máquina de pan el agua tibia, el aceite, el azúcar y la levadura. A continuación la harina, la semolina y la sal.  Seleccionamos el programa básico de horneado para pan blanco. En tres horas y medias aproximadamente tenemos un pan riquísimo.

Si lo queremos hacer a mano o en Thermomix, disolvemos primero la levadura con los líquidos y el azúcar. Esperamos 5 minutos antes de empezar el amasado. Para ello, ponemos la harina en un bol, echamos los líquidos en el centro y amasamos hasta tener una masa uniforme. La dejamos reposar media hora en un lugar templado, cubierto el bol con papel film. Pasado ese tiempo, lo ponemos en un molde rectangular o le damos la forma que nos guste (barra, bollo, bolla, torta plana, palitos, etc.). Lo dejamos crecer otra media hora en un sitio templado. Encendemos el horno a 200º y, cuando esté caliente, horneamos hasta que esté dorado. Ya veréis qué rico.

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