viernes, 8 de febrero de 2013

Calamares fritos

 
 
 
 
Vengo con una receta un tanto trivial, calamares fritos. Pero pocas cosas hay más ricas que un buen plato de calamares fritos.

Yo soy de un pueblo de las rías altas gallegas, Sada, donde los calamares son muy apreciados. En Sada, llamamos calamares a lo que en otros sitios llaman chipirones.
 
 
 
 
Los de la ría se venden en verano a precios altísimos y, la verdad, lo valen. Hay mucha afición no solo a comer, sino también a pescar calamares. Puedes saber cuándo hay calamares en la ría, porque ésta está llena de barquitos pequeños, que los están pescando. Los recién pescados se consumen normalmente preparados en una sartén con aceite y cebolla picada, donde sueltan un poco de su propia tinta. Se suelen acompañar de patata cocida.

En Sada se consumen también muchos calamares fritos, supongo que muchos de ellos congelados y de orígenes diversos. A pesar de eso, los preparan muy bien en bastantes sitios. Fuera de allí, he tenido experiencias muy distintas. A veces me han servido calamares muy ricos (especialmente en Madrid) y otras veces me han puesto en el plato unos aros que no sabía ni lo que eran: una masa gruesa y grasienta con algo dentro, que a lo único que me recordaba era a un trozo de plástico.
 
Ingredientes:
½ kg de calamares pequeños (o chipirones)
2 huevos
Harina
Aceite
Sal
Un limón
 
Podemos usar calamares frescos o congelados. Los limpiamos y troceamos. Yo use calamares congelados ya troceados y, la verdad, es que estaban riquísimos. Yo los calamares (como todos los cefalópodos y el pescado) los descongelo siempre en agua.
 
 
 

Batimos 2 huevos (yo con Minipimer). Echamos los calamares en el huevo y los dejamos reposar en el huevo al menos una hora, en la nevera. Como mis calamares eran congelados y troceados, yo los eché en el huevo sin terminar de descongelar.
 
 

 
Cuando los vamos a hacer los salamos. Ponemos a calentar una sartén profunda (o freidora) con abundante aceite. Si no tenéis una sartén profunda, podéis usar una cazuela pequeña. Es importante que sea profunda, porque no queremos que al echar los calamares toquen el fondo de la sartén, sino que deben flotar.

Ponemos harina en un recipiente alto (o en una bolsa de plástico) y echamos como un tercio de los calamares.
 
 
 
 
Tenemos cuidado de que todos los calamares queden bien cubiertos de harina y separados unos de otros.
 
 
 

Cuando el aceite está hirviendo echamos los calamares. Es importante no poner muchos calamares, sino hacerlos poco a poco. Yo, medio kilo, los hago en tres veces. De esta manera no se nos pegan, quedan bien separaditos, crujientes y dorados. Siempre tiene uno la tentación de echar alguno más, pero es un error garrafal. Cuantos menos se echen, mejor fritos quedaran.
 
 
 

Cuando estén bien doraditos los sacamos, escurriendo bien el aceite. Los servimos acompañados de trozos de limón. Es mejor no echarles el limón por encima, sino que cada uno lo haga si le gusta. Además, el limón ablanda la fritura, por lo que es preferible echarlo en el último momento.
 
 
 

2 comentarios:

  1. Y no crees que quedaría mejor en tempura, en lugar de simplemente rebozados? Para mi gusto, desde luego que sí. Has probado?

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  2. No he probado, pero yo ceo que así quedan más crujientes. De todas formas, en tempura está todo buenísimo...

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